26 junio 2008

Abrazos



Entras en el descuido y en mi memoria se acumula los abrazos que dejaste en mí. Abrazos guardados que salen a la luz unicamente con mirarme. Abrazos eternos que terminan en el horizonte.
Tus abrazos son recuerdos que caen como rocío al alba, como escarcha sobre la cosecha.
Me abrazo y siento tu calidez atrapando mi débil cuerpo... y, aun estando lejos, te siento... cerca, muy cerca, tanto que puedo abrazarte.
Abrazos compartidos, abrazados a medias como una copa de vino... abrazados que vienen, abrazos, que a veces, se van. Abrazos que sirven para amar y otros que se dan para despedirse.
Tus abrazos me saben a poco, yo quiero que tus abrazos me quemen, me rompan, me deshagan.
Nuestros abrazos desatan mi pasión y pone en jaque mis reglas provocando un huracán en mí centro.
Te abrazo y me siento parte de tu existencia... Me abrazas y te siento dentro de mí.. tan dentro que ya no puedes huir.

Quelia está escuchando Vuelve de Ricky Martin

20 junio 2008

Llegaste



Llegaste y todo se paralizó, se paró el ritmo colérico de la ciudad, el tintineo de las mareas, el agitador viento que golpea las ventanas.
Llegaste... y todo parece mentira, creo estar viviendo en un sueño, un sueño fruto de mi desmesurada fantasía.

Antes de tí, yo andaba sin rumbo fijo, vagando por la ciudad, haciendo de mis días noches eternas, intentando encontrar un sitio donde sestear mi duermevela pero apareciste tú y la oscuridad se abrió en canal dando paso a una ligera brisa que no atropella, tan sólo acaricia con las yemas de los dedos.
Apareciste por la puerta de atrás pero pronto fuiste la única habitante de mis días, esos que ya no se caen a pedazos, que ya no necesitan una mano de cal.

Ya no podría despertar sin tus ojos, sin estremecer mis sentidos cuando te veo de lejos o derretir mis ganas de ti si te siento cerca.
Eres la pasión desmesurada que me convierte en una especie volátil, un escalofrío que eslectriza, un ángel caído del cielo que va a parar a mis paraísos desiértos.

Rezo para que nunca te vayas, para que siempre tus labios recorran mi espalda, para que tu amor lleve mi nombre. Por el contrario, yo prometo darte mis sonrisas cómplices que traspasan la tristeza, mis mejores estados de ánimo, mis momentos eternos... Yo prometo darme y prometo recibirte con las ansias desproporcionadas que dejé guardadas para cuando llegaras.

Quelia escucha el ruido de las monedas al caer

19 junio 2008

En medio de esta habitación



El cielo se oscurece en las largas noches de verano ahora que tú terminaste por irte.
Aún respiro en tu pelo pero ya te has ido. No sé si lejos o cerca... sé que no estás aquí donde empiezan mis dedos.
Te veo...mejor dicho no te veo...estás tan ausente que tu sombra se debilita, se va apagando como mis ganas de lucha.
Terminas lo interminable y desesperas al tiempo, que va sin compás por un mar hastío que juega con olas ajenas.
Me miro en el rostro que dejaste en el espejo y me siento extraña: más apagada, más disoluble... inerte, incapaz de mover mis élitros.
Tú estás ausente y yo no me hago a la idea de que tu marcha ya se produjo, de que tus ansias no terminan en mi cuerpo, de que tu rostro no se ilumina cuando me vislumbra.
Los ojos se entreabren con dificultad y tropiezo con mis ganas de volver a sentirme bajo tu piel, con la suave mirada que evoca amaneceres con llovizna.
Me quedo aquí en medio de esta habitación a oscuras que termina por caerse, en medio del desánimo que atraviesa en dos mis anhelos.
Me quedo contando los días que terminan por apagarse, las noches que nunca empiezan, los momentos en que no regresas.

Quelia está escuchando voces ajenas que no le resultan familiares.

17 junio 2008

Como el buen vino




Eres como el buen vino que se saborea sorbo a sorbo, deleitándote en cada momento compartido. Eres el instante que no termina, el reloj que marca las horas infinitas.
Eres un sueño... y yo vivo en él, reposando el espacio, haciendo de la eternidad un lugar habitable.

No sé cuánto tiempo ha transcurrido, no sé el momento en que llegaste... sé de la tranquila marea que has traído a mi vida, de los soles caídos del cielo que se derraman en mí.

Me gusta los días vividos, los compartidos, lo que dibujamos en hojas de papel en blanco, los que se quedaron anclados en algún calendario.
Me gusta que estés cuando la nada aparece y cuando el todo agobia... me gusta cuando somos tú y yo...

Creo en la teoría de lo infinito... creo porque tú crees conmigo, porque hemos construido un mundo para dos, donde unicamente las mareas tienen permiso para entrar.

Eres lo externo que llegó a mi vida para cambiarla, para remodelarla, para darle una mano de pintura...

Eres tan igual a mí y tan distinta a la vez...

Quelia está escuchando el barullo.

12 junio 2008

Desde mi mesa

Escribo desde esta mesa en la que veo el mar de fondo... es una gozada trabajar viendo el mar. Tengo la sensación que el mar me abraza... quizá lo hace o quizá acecha mis pausados movimientos.

02 junio 2008

En la palma de las manos



Tejes momentos que luego envuelves... momentos que me regalas, tardes a solas que compartes, días tristes que dejan de serlo.
Das a mis lunas noches donde vagar, noches en vela en los que componer acordes que consiguen perdernos.

Momentos caidos que silencian unos labios olvidados. Momentos errantes que encuentran destino.
Cómo comparar tus instantes, si los instantes nacen de ti y mueren cuando yo me he ido.

Trenzas tu oportunidad con mi firmamento y brota de entre los dedos las ganas de salir a flote.
Se escapa de tu mirada abrazos que quedaron postergados... Minutos que salpican sentimientos que fueron dejados al abandono.

No intento encarcelar las palabras que salen de tu boca, prefiero plantarlas en las palmas de mis manos y en primavera ver como germinan.
Disfruto de tus silencios apacibles que con frecuencia dejas entrever tras ese aire de descuido... Me gusta cuando me haces saborear la eternidad de un segundo y después vuelta a empezar.

No sabria vivir sin la incertidumbre que originan tus sorpresas... tus mañanas a destiempo que hacen de los domingos paraísos perdidos.
Templas esa parte de mí que no esta acostumbrada a la risa, esa parte de mí que traspapela las leyes por las que se rige la vida.. Tú haces que esos momentos que tejes y luego me regalas, los guarde bajo la almohada para soñar quizá con princesas de cuentos que traen consigo una brújula que dibuje mi norte, con anocheceres mientras escribo palabras desordenadas que terminaran en el fondo de la papelera.

Poquito a poco vas iluminando el aquí y ahora... y yo cierro los ojos intentado que te quedes para siempre en mi lado espiritual ese que no entiende de razones...sólo de momentos que me regalan.

Quelia está escuchando a Guy Sweens

29 mayo 2008

Ciegas de silencio



Cuando recorres mi universo, éste se transforma en finito, acabando allí donde la sal deja de escocer, donde las mareas no pegan con fuerza en las orillas, donde el sol apenas se pone porque el horizonte se le antoja lejano.
Dejas en mis huellas el sabor callado de un beso que se apaga con la suave mirada que empieza.
El tiempo pasa y siento que el reloj se para en el instante que tus manos se llenan de la magia que afluyes en mis mares... Secas esa parte de mí acostumbrada a caer y renazco con la intención de ver tus ansias posadas en mi vergel.
Nuevamente estás aquí, delimitando mi medida, cayendo en la cuenta de que tus manos llegan al cielo, dibujando espirales en las nubes...
Lentamente paseas por el estrecho camino que separa lo incorpóreo de lo material, sorteando angustias que se quedaron a vivir en mí, haciendo caso omiso a las súplicas.
Llegas donde la vida recobra sentido y empiezo a recorre tu universo sereno, dejando tras de sí una estela por si decido volver.
No hables, que las palabras ahogan el silencio... tan sólo esparce la luz y quedémonos ciegas de tanto silencio.

Quelia está escuchando Apologize de Timbaland feat One republic

Déjame helada



Tu frialdad recorre lentamente mis arterias, depositanto en cada recodo el hielo que desprende tus palabras comedidas. Te soñé y te imaginé diferente, más cercana, quizás menos ausente, quizás más en este lugar de encuentro, donde a veces nos encontramos y a veces nos distanciamos.
Te echaría de mi vida de un sólo golpe, pero no se me dan bien las escenas de infortunio... me deleito en los momentos que, como este, están lejos de mi alcance.
Soporto, sin saber cómo, la sequedad que dejas en mis ojos, la pasividad que le das a mis sonrisas.
Imagino que soy Nemrod y hago de mí una Torre de Babel para poder alcanzarte, pero tú pareces y apareces lejana y sombría.
Te vas por los tejados sigiliosamente y yo me niego a ser gato que deambula por los tejados, me quedo metida en mi burbuja de aire, donde respirar no sea un acto inhumano.
Prodigo en intenciones y tú evitas tropezar con lo que queda de mis alas...
A tu lado lo establecido pierde sentido, descubrir tus colores es un reto al que me enfrento cada día.
Te asomas por la ventana y yo no soy ese aire que despeina tus pensamientos, unicamente soy la que a veces se posa a tu lado, esperando ser acariciada por fugaces destellos.
Daría la parte de mí que es tan tuya, pero creo que hace tiempo que emigró y no hallo manera de encontrarla.

Cada día tu indiferencia se pega más a mi cuerpo... y yo, cada día, me siento más vulnerable ante tí, quizá porque mi lado masoquista se ve recompensado.

Quelia está escuchando Duele El Amor de Aleks Syntek y Ana Torroja

26 mayo 2008

Seduciendo y seducido

Supongo que poco a poco nos hacemos presos de nuestra Edad. Resulta que ahora me ha dado por meterme en ese gran cotilleo virtual que es Facebook. Allí me he encontrado con viejas amistades y viejos conocidos cuyo contacto había quedado atrás en el tiempo. Incluso hay páginas en las que puedes encontrarte con los de la promoción de tu cole y ver viejas fotos. Lo que asusta es, por ejemplo, darte cuenta de que aquél inolvidable viaje de fin de curso quedó 17 años atrás en el tiempo. Solo entonces uno tiene consciencia de que ya tiene 32.

Será por eso, por eso de que cuanto más viejo, más pellejo. Será porque cuando ahora miro a mi madre no veo más que a una anciana y no a una mujer protectora. Será que me vuelvo maníatico, que vivo solo y he invertido los últimos 10 años de mi vida a perfeccionar eso de hacer totalmente lo que me da la gana. El caso es que cada vez se me hace más dificil eso de tener una "relación" con una mujer, que vaya un poco más allá a las risas, salir despreocupadamente y tener sexo sano, placentero y sin compromiso.

Admito que ando un poco enchochado. Si, enchochado. Enchochado es para mi una palabra que refleja un estado de ánimo que está a mil años luz de estar enamorado, pero está también a mil años luz de: no es más que un polvo más. Es decir, he encontrado una chica que me hace gracia, me hace reir, me pone muy bruto y es una diosa en la cama, es guapa, simpatica, salerosa, tiene el pelo negro y los ojos verdes tan claros que se ve el mar en ellos. No me enamora, pero me gusta, me apetece estar con ella, tenerla subida encima mía y ver como me "potrea" con su gracia y su pasión andaluza que me vuelve loco.

Dejando a un lado mis esfuerzos por mantener una cierta monogamia, tras una época en la que he mantenido varias amantes al mismo tiempo y con bastante frecuencia, he de decir que lo que más me cuesta es soportar y pasar por alto cierto tipo de situaciones típicas en las relaciones sentimentales. Es en estos momentos cuando me desanimo y se me esfuma parte de mi enchochamiento. Me desilusiono, me vengo abajo, y anhlelo mi "statu quo" de mi placentera, fácil y buscada soledad.

Y esos pequeños detalles son esas clásicas situaciones en que no podemos evitar ponernos quisquillosos con la otra persona sin venir a cuento, la notamos a su vez quisquillosa y es casi como un pique. Y esa fingida obligación a mantener un cierto número de llamadas o de mensajes para no parecer con la mente en otra persona... y esos celillos malintencionados (se cree el ladrón que todas son de su condición...)... en fin, que cuando me veo de nuevo, tras tanto tiempo sin tener una relación "estable", en esas pequeñas rutinarias situaciones... uffff es que me rechina todo y me dan ganas de huir...

Supongo que en el fondo se trata de eso, de cuanto más viejo más pellejo...

¿Lograré superarlo?... es más.... ¿querré superarlo?...

Ni puta idea...

Supongo que mientras me pueda el deseo de que mi chica me "potree", de ver sus ojos verdes y de reir con ella en una noche de cervezas, polvos, sudor y condones usados, de buscarla y de querer que me guste... de tener ganas de seducirla y de volverme loco cuando me seduce... seguiré enchochadillo....

Paco está escuchando: New Shoes, de Paolo Nutini

23 mayo 2008

Ahora



Ahora que las nubes pasean y se esconden, ahora que el mar se mezcla con tu risa en mi memoria... ahora es cuando inicias la huida.Ya no basta la esperanza en la duda, ni la duda caída en las baldosas del suelo. Ahora que verte transforma en irrespirable mi aire, ahora es cuando trato de ir río arriba, hacia un vacío que desemboca en ti.
Ahora que mis lágrimas tienen motivo, que mis sueños se adormecen al despertar y que hasta construir castillos en el aire agota mis ganas.
Este amor huérfano de ti, roto en cien razones... este amor ni de ti, ni de mí.
Y cómo respirar un aire que no salga de tu alma, como encontrar otros ojos que me sirvan de alimento.
A veces me ahogo en mis deseos y mi esperanza quiere enseñarme a ir junto a las mareas, necesito oir tu inmensidad terminando en mí, pero tan sólo tu eco me sería suficiente para trasformarme.
Mi sufrimiento busca refugio donde la nada encontró su nombre, donde los sueños quedan inundados por el desánimo, allí donde la herida se arraiga a la vida, donde encuentro los fragmento de tu nombre y en sus líneas desaparezco al intentar tocarlos.
Viene la noche y con ella la voz apagada, los versos a medio construir, la luna a medio salir.
Ahora que siento que el mundo acaba donde empieza mi amor...ahora no estás aquí... y es ahora cuando el cielo se estremce.

Quelia está escuchando Qué Voy A Hacer Con Mi Amor de Alejandro Fernández

16 mayo 2008

La misma melodía


Todos los días suena la misma melodía. Escucho sonidos familiares que me hacen pensarte. El tic tac del mismo reloj de pared que lleva una vida entera anunciando tu falsa llegada. Espero y exaspero. Tus colores no llenan mi paleta. No pintas mis momentos amargos de colores chillones. Dejas en mí canciones tristes que se escuchan de madrugada, cuando la luna tirita de silencio.
Me sabe a lo mismo las lentas notas que tocas en tu piano de cola... anhelo ritmos que den vida a esta alma que roza el desazón.
Tropiezo con tu falso arpegio y tú disumulas sombreando mi cuadro con la tenuidad de unos ojos tristes.
Hago de mí un pentagrama donde anotar cada día caído, cada hora olvidada y tú perfilas palabras que dejas en mis labios cuando la marea se esconde.
Volvemos a ser el viejo soneto que nunca es tocado, que nunca es escuchado, el cual se queda en desuso, guardado en un añoso baúl.

Quelia está escuchando Contigo Sergio Rivero